LA GLOBALIZACIÓN EN ESPAÑA

No existe ninguna duda de que España ha abrazado la conectividad global como un medio para
salir de la larga crisis económica sufrida años atrás. Ante la caída del consumo interno acaecida
durante aquellos años, las empresas han apostado por la exportación, mientras que muchos
españoles se han visto obligados a salir al extranjero a buscar trabajo. La IED (Inversión
Extranjera Directa) está aumentado, lo que es un claro indicativo de la recuperación de
España. Aunque este aumento de los flujos comerciales es más que positivo, nuestro país
puede aún beneficiarse más de la globalización, es decir, las enormes oportunidades que tiene
a su alcance están todavía por explotar.

España figura en el puesto nº 67 en cuanto a la intensidad de las interacciones internacionales. A
pesar de que Europa es la región más densamente conectada, España se encuentra en el grupo
de rezagados, únicamente por delante de Rumanía, Grecia, Croacia y Rusia. Aunque se produjo
un aumento en las exportaciones, pasando en 2009 del 16% del PIB al 23% en 2013, la
intensidad de los flujos sigue siendo menor de lo que indicaban las predicciones. A pesar de
ello, es destacable que la economía española ha sido en los últimos años la que más ha
progresado en esta categoría y, entre las europeas, se encuentra en el Top 5 desde 2009.

Al ser Europa la región más integrada, no sorprende que más del 70% de las exportaciones
españolas tenga como destino esta región, y a su vez sea el origen del 80% de la IED que recibe
el país. Dada la debilidad del crecimiento europeo en comparación con otros continentes, a
nuestro país le convendría interactuar más con mercados más pujantes y lejanos.

¿A dónde ir a partir de ahora? Aunque finalmente España vuelve a crecer, es necesario
fortalecer la recuperación económica. Aún quedan muchas posibilidades por explotar, y una
mayor conectividad global contribuiría sin lugar a dudas a conseguir este objetivo.